Hemos querido dedicarle un espacio preferente al estimado amigo Lou Bennett, pionero en el mundo jazzístico en nuestro país, como recuerdo de aquellas inolvidables sesiones en Keyboard.

Lou Bennett

el esogido por los dioses

El entrañable LOU BENNETT nos dejó el 10 de febrero de 1997. El fallecimiento de este magnífico organista, inscrito hace ya décadas en la historia del jazz como uno de los creadores de una peculiar concepción del jazz tradicional “a la europea” y con una gran influencia sobre las últimas generaciones de jazzmen , fue, sin duda, motivo de sentimiento y tristeza para los numerosos aficionados que tuvimos la ocasión de conocerle, verle y escucharle en sus frecuentes e inolvidables actuaciones en el Keyboard Jazz Lounge de Reus y en todos los escenarios del mundo. Su música era como el rocío en una noche de música emocional, una noche de jazz llena de sensibilidad y de estrellas y de sonoridad cautivadora. Y todos, todos, la sentíamos.

En los tiempos que corren de mitificaciones y lanzamientos de pequeños genios depauperados artísticamente, nos quedamos con la certeza del estilo que más y mejor ha alimentado al jazz: el blues. En cualquier caso, mi opinión es señal fehaciente de que el debate jazzístico puede ser posible gracias a los grandes maestros que eligieron este arte por algo más que la satisfacción de golpear el pie contra el suelo, o mover los dedos coincidiendo con el tempo de cada compás.

LOU BENNETT, el organista por excelencia, fue una muestra excepcional de ello. Tocaba de tal forma que te sumergía en el tiempo, te traspasaba, te rodeaba; era como un estremecimiento, pero de ensimismamiento, de admiración; era otra dimensión de un jazz insólito. Y entiendo que pudiera haber aficionados que pensaran que Lou ya no les sorprendía, que llevaba demasiado tiempo conviviendo entre nosotros, que se había convertido en un hábito. Y no nos engañemos: si Miles Davis también se hubiera instalado aquí, por ejemplo, tocando con regularidad, su música, por muy evaluada y apreciada, habría perdido capacidad de fascinación, igual que un Turner colgado permanentemente en el salón de casa. Pero no. La música del tipo y la calidad que ejemplificaba Lou Bennett, el sentimiento que prodigaba entre sus fans , dejó constancia de su inteligencia musical y de la solidez de sus convicciones. Lo preservó del estancamiento y pasó a ser imprescindible para alimentar la pasión y la adicción por el género; sobretodo por su grandeza humana.

A los diez años de su desaparición, los que tuvimos el privilegio de compartir parte de nuestra vida con la suya no le hemos olvidado, suspiramos por su sabiduría, su amistad, y añoramos poder oír su música en la piel y dentro del alma.

Jaume Juan Magriñà

 

 

El misterio, la seducción y el magnetismo de Lou Bennett, perfectamente reflejados en estas instantáneas obtenidas en el Keyboard en 1996